Como el último tema de nuestro libro de Lengua estudia los textos administrativos, la tarea de esta semana consistirá en la redacción de una instancia. Es muy práctico saber cómo se readacta una instancia, porque es un instrumento del ciudadano para comunicarse con las autoridades y las administraciones públicas.
En esta página se explica muy claramente la función y la estructura de este documento, y presenta un modelo que seguiremos.
http://web.educastur.princast.es/ies/stabarla/paginas/d_escrita06/cp.htm
Sin embargo, el tema, para dar un giro a la fantasía -y de paso impedir que copiéis fácilmente el texto de las miles de páginas de internet donde aparecen instancias-, será algo más insólito, aunque no menos cotidiano: se trata de elevar nuestra solicitud, en lugar de a la Administración, a las altas instancias celestiales. A una divinidad (de cualquier religión), a la Naturaleza, a un santo... En suma, vamos a convertir una plegaria en un documento administrativo. ¿O es que no se elevan al cielo cada día miles de solicitudes grandes y pequeñas por parte de los seres humanos?
Esperando que en el cielo no exista una burocracia semejante a la humana, escribiremos esta instancia con el único propósito de divertirnos y de aprender de paso cómo se redactan estos documentos que nos veremos obligados a realizar en la vida real muchas veces con fines prácticos.
domingo, 26 de mayo de 2013
domingo, 19 de mayo de 2013
30. EMPEZAR POR EL FINAL
Es muy frecuente que las historias de amor de la literatura y el cine acaben cuando los personajes, enamorados, acaban por fin juntos. Sin embargo es entonces cuando su historia comienza, es el minuto cero de una vida nueva. ¿Hacia dónde se encaminará?
Hoy vamos a ver un final de película:
https://www.youtube.com/watch?v=XQFSwsSTbIo
Y este final de película va a ser el comienzo de vuestro relato. ¿Qué pasará después? Fijaos bien en las caras de los personajes en el autobús. ¿Qué estarán pensando? ¿Crees que se conocen bien? ¿Que están seguros de lo que van a hacer? ¿Que tienen idea de dónde se meten?
Empezad por ahí, desde el autobús, con un narrador en tercera persona, omnisciente, que cuente el pensamiento, las emociones y las sensaciones que tienen en ese momento los dos personajes.
A partir de ahí contad la historia de la pareja, desde este principio hasta su fin. No sabemos si su historia juntos durará hasta la próxima parada del autobús o toda la vida, si será feliz o desgraciada, fácil o difícil. Lo veremos en vuestra redacción.
Hoy vamos a ver un final de película:
https://www.youtube.com/watch?v=XQFSwsSTbIo
Y este final de película va a ser el comienzo de vuestro relato. ¿Qué pasará después? Fijaos bien en las caras de los personajes en el autobús. ¿Qué estarán pensando? ¿Crees que se conocen bien? ¿Que están seguros de lo que van a hacer? ¿Que tienen idea de dónde se meten?
Empezad por ahí, desde el autobús, con un narrador en tercera persona, omnisciente, que cuente el pensamiento, las emociones y las sensaciones que tienen en ese momento los dos personajes.
A partir de ahí contad la historia de la pareja, desde este principio hasta su fin. No sabemos si su historia juntos durará hasta la próxima parada del autobús o toda la vida, si será feliz o desgraciada, fácil o difícil. Lo veremos en vuestra redacción.
domingo, 12 de mayo de 2013
29. PROSPECTO DE UN MEDICAMENTO
Cápsulas, píldoras, comprimidos esfervescentes, jarabes, bálsamos, sobres, ungüentos, gotas, pomadas, supositorios, grageas... Esta semana convertiremos la clase en un laboratorio farmacéutico en el que cualquier mal podrá encontrar su remedio.
¿Quién no desearía curar ciertos males tomando una simple píldora? Para los que odian el terrible calor del verano, Octubril comprimidos sería la solución para quedar dormidos hasta el mes de octubre. Los demasiado enamoradizos podrían tomar una cucharada del jarabe Antierox si prevén acudir a un lugar en el que encontrarán demasiadas tentaciones. Merresbala, pomada, aplicada sobre la piel, impermeabilizaría a los demasiado susceptibles, que con él harían oídos sordos a burlas y recomendaciones ajenas.
http://melasuda.com/
Los medicamentos imaginarios tienen su tradición en la literatura. ¿Recordáis, por ejemplo, el bálsamo de Fierabrás? Esta poción, según las leyendas medievales, era el bálsamo con el que se embalsamó el cuerpo de Jesucristo, y podía curar cualquier herida. Aparece en El Quijote, en diversas ocasiones:
"Cuando vieres que en alguna batalla me han partido por medio del cuerpo, como muchas veces suele acontecer, bonitamente la parte del cuerpo que hubiere caído en el suelo, y con mucha sotileza, antes que la sangre se yele, la pondrás sobre la otra mitad que quedare en la silla, advirtiendo de encajallo igualmente y al justo. Luego me darás a beber solos dos tragos del bálsamo que he dicho, y verásme quedar más sano que una manzana".
O también, más moderna esta, la famosa poción mágica de Asterix, que otorgaba a los que la bebían una fuerza sobrehumana.
Pero toda medicina tiene sus contraindicaciones y sus posibles efectos adversos. Incluso el bálsamo de Fierabrás, que según Cervantes produjo la siguiente reacción en Sancho Panza:
"...comenzó el pobre escudero a desaguarse por entrambas canales, con tanta priesa, que la estera de enea sobre quien se había vuelto a echar, ni la manta de anjeo con que se cubría, fueron más de provecho."
Como no estamos ya en tiempos de romanos ni de caballeros andantes y hoy en día las medicinas tienen que tener su prospecto que indique composición, posología, contraindicaciones y efectos secundarios, tendremos que redactar el prospecto del medicamento que inventemos. Para hacerlo bien leeremos algunos de reales.
Aero-red 120 mg comprimidos masticables
Lea todo el prospecto detenidamente porque contiene información importante para usted.
Este medicamento puede adquirirse sin receta. No obstante, para obtener los mejores resultados, debe utilizarse adecuadamente.
AERO-RED 120 mg comprimidos masticables
Simeticona
Contenido del prospecto:
Está indicado para el alivio sintomático de los gases en adultos.
Si los síntomas empeoran, o si persisten después de 10 días de tratamiento, o si tiene estreñimiento que no mejora, debe consultar al médico.
Uso de otros medicamentos
Informe a su médico o farmacéutico si está utilizando o ha utilizado recientemente otros medicamentos, incluso los adquiridos sin receta.
Embarazo y Lactancia
Consulte a su médico o farmacéutico antes de utilizar cualquier medicamento.
Ya que este medicamento no se absorbe, las mujeres embarazadas y en periodo de lactancia podrían tomar AERORED 120 después de consultar con su médico.
Conducción y uso de máquinas
AERO-RED 120 mg no tiene efectos conocidos sobre la capacidad para conducir o utilizar máquinas.
Información importante sobre algunos de los componentes de AERO-RED 120 mg
Este medicamento contiene glucosa y sacarosa. Si su médico le ha indicado que padece una intolerancia a ciertos azúcares, consulte con él antes de tomar este medicamento.
Consulte a su médico o farmacéutico si tiene dudas.
Adultos:
La dosis normal es 1 comprimido masticable, después de cada una de las principales comidas.
Esta dosis se podrá repetir, siempre que sea necesario, después de cada comida, hasta un máximo de 4 comprimidos masticables al día.
Vía oral.
Masticar bien los comprimidos antes de tragarlos (no deben tragarse enteros)
Si los síntomas empeoran o persisten después de 10 días de tratamiento, debe suspender dicho tratamiento y consultar al médico.
Si toma más AERO-RED 120 mg del que debiera
No se conocen casos de sobredosificación.
Aún en el caso de que se ingiera una cantidad muy superior a la indicada, es muy poco probable que se produzcan efectos adversos, debido a la falta de absorción digestiva del fármaco.
En caso de sobredosis o ingestión accidental, acuda a un centro médico, consulte a su médico o farmacéutico o llame al Servicio de Información Toxicológica, teléfono: 91 562 04 20, indicando el medicamento y la cantidad ingerida.
Si olvidó tomar AERO-RED 120 mg
No tome una dosis doble para compensar las dosis olvidadas.
Si persisten los síntomas, puede tomar un comprimido, siguiendo las instrucciones indicadas en este apartado 3. Cómo tomar Aero-Red 120 mg.
Si tiene cualquier otra duda sobre el uso de este producto, pregunte a su médico o farmacéutico.
Durante el periodo de utilización de la simeticona se han observado los siguientes efectos adversos cuya frecuencia no ha podido establecerse:
Caducidad
No utilice AERO-RED 120 mg después de la fecha de caducidad que aparece en el envase despues de CAD. La fecha de caducidad es el último día del mes que se indica.
No conservar a temperatura superior a 30ºC.
Los medicamentos no se deben tirar por los desagües ni a la basura. Pregunte a su farmacéutico cómo deshacerse de los envases y de los medicamentos que no necesita. De esta forma ayudará a proteger el medio ambiente.
AERO-RED 120 mg son comprimidos de color blanco, redondos. Cada envase contiene 40 comprimidos masticables.
Titular de la autorización de comercialización y responsable de la fabricación
Titular de la autorización:
Uriach-Aquilea OTC S.L.
Av. Camí Reial 51-57
08184 Palau-solità i Plegamans (Barcelona - España)
Responsable de la fabricación
J. Uriach y Cía S.A.
Av. Camí Reial 51-57
08184 Palau-solità i Plegamans (Barcelona - España)
Este prospecto ha sido aprobado en Julio 2009
__________________________________________
Más en:
http://www.prospectos.net/listado_de_prospectos
¿Quién no desearía curar ciertos males tomando una simple píldora? Para los que odian el terrible calor del verano, Octubril comprimidos sería la solución para quedar dormidos hasta el mes de octubre. Los demasiado enamoradizos podrían tomar una cucharada del jarabe Antierox si prevén acudir a un lugar en el que encontrarán demasiadas tentaciones. Merresbala, pomada, aplicada sobre la piel, impermeabilizaría a los demasiado susceptibles, que con él harían oídos sordos a burlas y recomendaciones ajenas.
http://melasuda.com/
Los medicamentos imaginarios tienen su tradición en la literatura. ¿Recordáis, por ejemplo, el bálsamo de Fierabrás? Esta poción, según las leyendas medievales, era el bálsamo con el que se embalsamó el cuerpo de Jesucristo, y podía curar cualquier herida. Aparece en El Quijote, en diversas ocasiones:
"Cuando vieres que en alguna batalla me han partido por medio del cuerpo, como muchas veces suele acontecer, bonitamente la parte del cuerpo que hubiere caído en el suelo, y con mucha sotileza, antes que la sangre se yele, la pondrás sobre la otra mitad que quedare en la silla, advirtiendo de encajallo igualmente y al justo. Luego me darás a beber solos dos tragos del bálsamo que he dicho, y verásme quedar más sano que una manzana".
O también, más moderna esta, la famosa poción mágica de Asterix, que otorgaba a los que la bebían una fuerza sobrehumana.
Pero toda medicina tiene sus contraindicaciones y sus posibles efectos adversos. Incluso el bálsamo de Fierabrás, que según Cervantes produjo la siguiente reacción en Sancho Panza:
"...comenzó el pobre escudero a desaguarse por entrambas canales, con tanta priesa, que la estera de enea sobre quien se había vuelto a echar, ni la manta de anjeo con que se cubría, fueron más de provecho."
Como no estamos ya en tiempos de romanos ni de caballeros andantes y hoy en día las medicinas tienen que tener su prospecto que indique composición, posología, contraindicaciones y efectos secundarios, tendremos que redactar el prospecto del medicamento que inventemos. Para hacerlo bien leeremos algunos de reales.
Aero-red 120 mg comprimidos masticables
Lea todo el prospecto detenidamente porque contiene información importante para usted.
Este medicamento puede adquirirse sin receta. No obstante, para obtener los mejores resultados, debe utilizarse adecuadamente.
- Conserve este prospecto, ya que puede tener que volver a leerlo.
- Si necesita consejo o más información, consulte a su farmacéutico.
- Si los síntomas empeoran o persisten después de 10 días, debe consultar al médico.
- Si considera que alguno de los efectos adversos que sufre es grave o si aprecia cualquier efecto adverso no mencionado en este prospecto informe a su médico o farmacéutico
Simeticona
Contenido del prospecto:
- Qué es AERO-RED 120 mg y para qué se utiliza
- Antes de tomar AERO-RED 120 mg
- Cómo tomar AERO-RED 120 mg
- Posibles efectos adversos
- Conservación de AERO-RED 120 mg
- Información adicional
1. QUÉ ES AERO-RED 120 MG Y PARA QUÉ SE UTILIZA
Este medicamento actúa destruyendo las burbujas de gas, facilitando su eliminación y aliviando las molestias que ocasiona.Está indicado para el alivio sintomático de los gases en adultos.
2. ANTES DE TOMAR AERO-RED 120 MG
No tome AERO-RED 120 mg- Si es alérgico a la simeticona o a cualquiera de los demás componentes de AERO-RED 120 mg
Si los síntomas empeoran, o si persisten después de 10 días de tratamiento, o si tiene estreñimiento que no mejora, debe consultar al médico.
Uso de otros medicamentos
Informe a su médico o farmacéutico si está utilizando o ha utilizado recientemente otros medicamentos, incluso los adquiridos sin receta.
Embarazo y Lactancia
Consulte a su médico o farmacéutico antes de utilizar cualquier medicamento.
Ya que este medicamento no se absorbe, las mujeres embarazadas y en periodo de lactancia podrían tomar AERORED 120 después de consultar con su médico.
| IMPORTANTE PARA LA MUJER |
| Si está usted embarazada o cree que pudiera estarlo, consulte a su médico antes de tomar este medicamento. |
AERO-RED 120 mg no tiene efectos conocidos sobre la capacidad para conducir o utilizar máquinas.
Información importante sobre algunos de los componentes de AERO-RED 120 mg
Este medicamento contiene glucosa y sacarosa. Si su médico le ha indicado que padece una intolerancia a ciertos azúcares, consulte con él antes de tomar este medicamento.
3. CÓMO TOMAR AERO-RED 120 mg
Siga estas instrucciones a menos que su médico le haya dado otras indicaciones distintas.Consulte a su médico o farmacéutico si tiene dudas.
Adultos:
La dosis normal es 1 comprimido masticable, después de cada una de las principales comidas.
Esta dosis se podrá repetir, siempre que sea necesario, después de cada comida, hasta un máximo de 4 comprimidos masticables al día.
Vía oral.
Masticar bien los comprimidos antes de tragarlos (no deben tragarse enteros)
Si los síntomas empeoran o persisten después de 10 días de tratamiento, debe suspender dicho tratamiento y consultar al médico.
Si toma más AERO-RED 120 mg del que debiera
No se conocen casos de sobredosificación.
Aún en el caso de que se ingiera una cantidad muy superior a la indicada, es muy poco probable que se produzcan efectos adversos, debido a la falta de absorción digestiva del fármaco.
En caso de sobredosis o ingestión accidental, acuda a un centro médico, consulte a su médico o farmacéutico o llame al Servicio de Información Toxicológica, teléfono: 91 562 04 20, indicando el medicamento y la cantidad ingerida.
Si olvidó tomar AERO-RED 120 mg
No tome una dosis doble para compensar las dosis olvidadas.
Si persisten los síntomas, puede tomar un comprimido, siguiendo las instrucciones indicadas en este apartado 3. Cómo tomar Aero-Red 120 mg.
Si tiene cualquier otra duda sobre el uso de este producto, pregunte a su médico o farmacéutico.
4. POSIBLES EFECTOS ADVERSOS
Al igual que todos los medicamentos, AERO-RED 120 mg puede producir efectos adversos, aunque no todas las personas los sufran.Durante el periodo de utilización de la simeticona se han observado los siguientes efectos adversos cuya frecuencia no ha podido establecerse:
- estreñimiento transitorio moderado y náuseas.
- pueden producirse eructos que constituyen el mecanismo normal de eliminación de los gases con este tratamiento.
- reacciones alérgicas (de hipersensibilidad) tales como erupción y, picor en la piel, edema en la cara o en la lengua o dificultad para respirar.
5. CONSERVACIÓN DE AERO-RED 120 mg
Mantener fuera del alcance y de la vista de los niños.Caducidad
No utilice AERO-RED 120 mg después de la fecha de caducidad que aparece en el envase despues de CAD. La fecha de caducidad es el último día del mes que se indica.
No conservar a temperatura superior a 30ºC.
Los medicamentos no se deben tirar por los desagües ni a la basura. Pregunte a su farmacéutico cómo deshacerse de los envases y de los medicamentos que no necesita. De esta forma ayudará a proteger el medio ambiente.
6. INFORMACIÓN ADICIONAL
Composición de AERO-RED 120 mg- El principio activo es simeticona. Cada comprimido masticable contiene 120 mg de simeticona.
- Los demás componentes son: sacarosa, glucosa (aportada por dextratos), sílice coloidal hidratada, estearato de magnesio y vainillina.
AERO-RED 120 mg son comprimidos de color blanco, redondos. Cada envase contiene 40 comprimidos masticables.
Titular de la autorización de comercialización y responsable de la fabricación
Titular de la autorización:
Uriach-Aquilea OTC S.L.
Av. Camí Reial 51-57
08184 Palau-solità i Plegamans (Barcelona - España)
Responsable de la fabricación
J. Uriach y Cía S.A.
Av. Camí Reial 51-57
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Este prospecto ha sido aprobado en Julio 2009
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sábado, 4 de mayo de 2013
28. MI CUARTO: NORMAS DE USO
Esta semana vais a redactar el reglamento de organización y
funcionamiento de vuestro cuarto, vuestra habitación propia. Como en la
creación literaria somos libres, aquí dispondréis de la posibilidad de decidir
a vuestro antojo quién, cuándo, cómo y bajo qué condiciones entrará en vuestros
dominios, y qué derechos y deberes tiene al hacerlo.
También se pueden elaborar las normas de uso de cualquier
espacio común de la casa: el cuarto de baño, el salón, la cocina, un dormitorio
compartido, el patio o el jardín. Si lo preferís y la materia os da para
extenderos, podéis hacerlo de la televisión, la nevera o cualquier objeto cuyo
disfrute compartáis. No olvidéis que las normas están hechas para garantizar la
convivencia y evitar el caos y el conflicto que resultaría de que cada cual
antepusiera sus intereses personales, sus antojos y caprichos, a los de los
demás.
Un reglamento debe estar escrito con lenguaje claro y
sencillo, pues su objetivo es hacerse entender de los lectores; de lo contrario
difícilmente se cumpliría, y entonces, ¿qué sentido tendrían las normas? Para
lograr esta claridad es preferible que el texto esté ordenado por epígrafes
(horario, usuarios, condiciones, normas… los que se necesiten en cada caso) y
que dentro de estos, las disposiciones estén numeradas o, al menos, precedidas
de un guión. El tono en este tipo de escritos es generalmente impersonal. Suelen
usarse verbos en imperativo, en infinitivo (reponer
agua en caso necesario) y en futuro con valor de mandato (Los usuarios se ducharán antes de
entrar en la piscina), pero es preferible escoger una de las opciones y no
mezclarlas.
Os adjunto normas de uso y reglamentos de distintas entidades
para que tengáis modelos.
*****
IES LA CORREDORIA
Normas y horarios de la biblioteca escolar
HORARIO
- La Biblioteca permanecerá abierta durante las horas de guardia de biblioteca y durante los recreos.
- Los grupos de alumnos/as acudirán siempre acompañados de un profesor/a y en la hora que previamente se haya asignado de acuerdo con el equipo de Biblioteca.
- Durante el tiempo de recreo (de 11:10 a 11:40 horas), la Biblioteca está abierta a disposición de los alumnos, si bien únicamente para leer, estudiar o realizar tareas escolares, contando para ello con la ayuda o asesoramiento de la persona encargada.
- Para aprovechar bien los recursos se requiere un ambiente de trabajo adecuado que entre todos intentaremos mantener. El silencio es necesario para garantizar la tranquilidad y el bienestar de todos.
NORMAS DE FUNCIONAMIENTO DE LA BIBLIOTECA
LA BIBLIOTECA NO ES UN LUGAR DONDE PASAR EL RECREO
- Está prohibido comer y beber. (incluidas chucherías)
- Es un lugar de trabajo y estudio, donde se tiene que guardar silencio (no convertirse en un gallinero).
- Está prohibido estar de pie y circular por ella como si de un pasillo se tratara. (si no hubiera sitio donde sentarse, o bien no se entra, o bien se abandona.
- Los ordenadores sólo se utilizarán para consultas y trabajos, nunca para chatear o mirar el correo.
- Antes de que toque el timbre se abandonará la biblioteca, dejando las sillas en su sitio correctamente colocadas y los libros en el lugar y estantería donde se cogieron.
- Está prohibido el uso de móviles y reproductores de sonido.
- La inobservancia de algunas de estas normas puede acarrear el desalojo total o parcial y conllevar la prohibición a su acceso de aquellos alumnos que perturben su normal funcionamiento.
SERVICIO DE PRÉSTAMO
- El servicio de préstamos y devoluciones se realizará durante los recreos.
- El préstamo de libros a domicilio es por un máximo de 15 días. El equipo de Biblioteca podrá reclamar la devolución de un préstamo si las necesidades de funcionamiento lo requieren.
- En caso que el alumno falte el día que tenga que devolver el material de la biblioteca, deberá presentar una justificación escrita del padre o madre, con el visto bueno del profesor/a tutor.
- El daño por deterioro o extravío del material de biblioteca en préstamo será asumido por el lector/a, que deberá restaurarlo o sustituir por otro igual o equivalente.
NORMAS DE USO DE LOS ORDENADORES
- La finalidad de los ordenadores de la Biblioteca es facilitar información relacionada con la actividad académica. Se pueden utilizar para realizar trabajos, recabar datos, consultar dudas de cualquier asignatura o programar futuros estudios.
- Por razones obvias, el ordenador de Biblioteca no puede servir como un ordenador privado. No se puede chatear, instalar programas, instalar juegos o visitar páginas impropias en un centro educativo. Sólo el buen uso de los recursos hace posible que estén disponibles para todos los alumnos.
- Antes de empezar a trabajar se deben rellenar los datos de la plantilla que hay junto a cada ordenador.
- El alumno/a que sea sorprendido haciendo un uso indebido de los equipos informáticos será sancionado con la privación de su derecho a utilizar este recurso en lo sucesivo.
NORMAS DE USO DEL AUTOBÚS TUSSAM
NORMAS DE USO DE LA PISCINA.-
CLUB LOS ALCORES
domingo, 28 de abril de 2013
27. UN INTRUSO
Tras el diálogo teatral, escribiremos un texto narrativo que
incluya un diálogo, aunque este debe ser predominante en el relato. El tema
será más o menos el siguiente: el narrador, en primera o tercera persona, llega
a su casa y descubre a un intruso en su lugar. Le pregunta qué hace ahí y este
le contesta que está en su propia casa, qúe es él quien debe dar explicaciones. Queda en vuestras manos la resolución: si el
intruso miente o no; si se trata o no de un ser real; si hay una solución
lógica para el problema... También el estilo: realista, fantástico,
humorístico, de terror, surrealista…
Hay que recordar muy bien que en un texto narrativo el
diálogo va introducido por el narrador, que comenta a veces las intervenciones
de los interlocutores. Cada una de las intervenciones en estilo directo de cada
participante en el diálogo se escribe en párrafo aparte, precedido de un guion.
Si en el transcurso de una intervención el narrador interrumpe el diálogo para
comentar algo, debe acotarse el discurso del narrador entre dos guiones, para
no confundirlo con las palabras del personaje.
Para tener un ejemplo que nos recuerde las convenciones que acabo de
explicar, vamos a leer “El amor que no podía ocultarse”, relato de Enrique
Jardiel Poncela.
domingo, 21 de abril de 2013
26. ENCERRONA
La redacción que vais a hacer esta semana será una pieza teatral breve. Las convenciones de este tipo de escrito las conocéis ya. Después del título habéis de escribir la lista de personajes, en mayúscula, y posteriormente, con letra cursiva, indicar en las acotaciones los elementos básicos de tiempo, lugar y características de los personajes necesarios para poder imaginar la escena. Luego comienzan los diálogos; delante de cada intervención irá escrito el nombre del personaje en letra mayúscula, sin guion previo. Recuerda que NO HAY NARRADOR; si tenéis que hacer aclaraciones hay que incluirlas entre paréntesis y en cursiva, para así, mediante el tipo de letra, poder distinguir bien el texto A (el de la historia) del texto B (el de la representación, las acotaciones).
En cuanto a la historia, debe de tener de dos a cuatro personajes. Estos han de ser personas muy diferentes, que no se conozcan muy bien, que se encuentran, por alguna circunstancia, encerrados en un lugar por un determinado tiempo, el que dura la representación, que acabará con la liberación (...o no). El novio de una chica, su exnovio y la madre de la misma chica se quedan atrapados en el ascensor; un profesor y un alumno se quedan encerrados en la clase; en un vagón de tren se quedan parados en medio de la nieve cuatro personajes dispares: una artista de circo, una señora chapada a la antigua, un suicida y un testigo de Johová... En fin; el límite está en vuestra imaginación. ¿Qué saldrá de ese encierro forzoso? Seguro que algo impensable.
Os dejo una obra de teatro en la que dos personajes, una anciana y un joven, conversan en la sala de espera de un médico:
En cuanto a la historia, debe de tener de dos a cuatro personajes. Estos han de ser personas muy diferentes, que no se conozcan muy bien, que se encuentran, por alguna circunstancia, encerrados en un lugar por un determinado tiempo, el que dura la representación, que acabará con la liberación (...o no). El novio de una chica, su exnovio y la madre de la misma chica se quedan atrapados en el ascensor; un profesor y un alumno se quedan encerrados en la clase; en un vagón de tren se quedan parados en medio de la nieve cuatro personajes dispares: una artista de circo, una señora chapada a la antigua, un suicida y un testigo de Johová... En fin; el límite está en vuestra imaginación. ¿Qué saldrá de ese encierro forzoso? Seguro que algo impensable.
Os dejo una obra de teatro en la que dos personajes, una anciana y un joven, conversan en la sala de espera de un médico:
La consulta.- Ángel Camacho Cabrera
Personajes:
DOÑA ENCARNITA
EL JOVEN
UNA ENFERMERA
UN PACIENTE.
Nos hallamos en la sala de espera de una
consulta médica. No nos llama la atención el mobiliario, porque lo compone,
como casi siempre: un tresillo de escay, unas cuantas sillas, una mesita con
revistas muy manoseadas. En las paredes, algunos cuadros con reproducciones
litográficas de escaso valor comercial. Un plafón de cristal en el techo, desde
el que se esparce la luz por la estancia. En uno de los sillones vemos a una
anciana que, mientras espera ser recibida por el doctor, se entretiene en hacer
punto. Ella sí nos llama poderosamente la atención, ¡y de qué manera!
Se trata de una viejecita que representa
menos edad de la que realmente tiene, edad que no nos es posible adivinar,
aunque nos lo propusiéramos, por muchas razones. Una de ellas podría ser el
abigarrado estampado de su vestido, donde sobre un fondo negro y de
enormes hojas verdes de parra, sobresalen y se entrelazan grandes flores rosas y
violetas; otras, los coquetones chapotes de coloretes en sus mejillas, después
de cuidadosamente empolvadas; o también, ¿por qué no?, el rabioso carmín de sus
labios… ¿Y qué me dicen ustedes de su pelo teñido de color azafrán recién
vitalizado, estofado y peinado en su reciente visita a la peluquería?
Su cuerpo menudo aparenta fragilidad; sin
embargo, no deja de sorprender la rapidez de sus manos en el manejo de las
agujas…Nos da la impresión de que se siente muy a gusto y cómoda, como, si en
lugar de encontrarse en la fría sala de espera de una consulta médica,
estuviese en el confortable salón de su casa. Su rostro irradia simpatía… Es
una de esas señoras ancianas que caen bien, así, a simple vista, aunque no
sabemos, a ciencia cierta, lo que resultará a la persona que acaba de entrar en
este preciso momento.
El recién llegado es un hombre
relativamente joven, delgado y algo tímido. ¡Ah!, y demasiado aprensivo, como
luego veremos…
EL JOVEN: Buenas tardes.
DOÑA ENCARNITA: Buenas tardes, joven.
EL JOVEN: ¿Es usted la última?
DOÑA ENCARNITA: Le penúltima. El
último es usted, que acaba de entrar. Pero, si tiene prisa, le dejo colarse.
EL JOVEN: ¡Oh, no, no, de ninguna
manera!
DOÑA ENCARNITA: Si a mí no me
importa… De veras que no me importa ni tanto así.
EL JOVEN: No, no, señora, muchas
gracias.
DOÑA ENCARNITA: No hay de qué. (Después
de un breve silencio) ¿De verdad que no quiere?
EL JOVEN: ¿Qué…?
DOÑA ENCARNITA: Colarse…
EL JOVEN: Se lo agradezco mucho,
pero…
DOÑA ENCARNITA: (Interrumpiéndole)
Pero si en las consultas médicas todo el que puede se cuela…
EL JOVEN: Yo prefiero guardar mi
turno, y usted, señora, está primero.
DOÑA ENCARNITA: ¡Bravo, muchacho,
así me gusta! No se tropieza una todos los días con jóvenes así, tan educados,
y mucho menos en las consultas donde se ve cada caso… Porque, créame, hay
gentes que no respetan lo más mínimo la enfermedad del prójimo, como si una
viniera aquí a pasar el rato… Que una cosa es aprovecharlo como yo, haciendo
punto, y otra bien distinta es perderlo estúpidamente… La última vez que vine,
que fue la semana pasada, terminé una colcha de matrimonio. Hoy mismo he
iniciado este suéter y mire, mire por donde lo llevo ya… En dos consultas más
la acabo… ¿Y usted qué hace?
EL JOVEN: ¿Yo?
DOÑA ENCARNITA: Sí, usted. ¿Qué
hace usted en las consultas para entretenerse?
EL JOVEN: Bueno… esperar.
DOÑA ENCARNITA: ¿Esperar sólo?
EL JOVEN: A veces leo.
DOÑA ENCARNITA: No me diga que esas
porquerías. Yo no he visto mayores porquerías que las revistas que ponen los
médicos para entretener a sus pacientes… Chismorreos y más chismorreos… Y si
fueran los últimos… Pero no, chismorreos de antes de la guerra. Figúrese que
entre esas revistas, hay una con la noticia de cuando (Cita a un personaje
popular) cumplió veinticinco años… ¡No ha llovido nada desde entonces!... Y
a propósito, joven, ¿qué pasa este año que no llueve? Ni una gota, ni una
miserable gota… No me extraña que cada vez haya más enfermos… Si al menos
lloviera se limpiaría la atmósfera…. Y las calles, ¿usted se ha fijado qué
sucias están las calles?... Mejor es que no se fije, porque le va a dar asco
caminar por ellas… Pero como no llueve… ¿Por qué cree usted que no llueve?...
Ya sé lo que me va a decir… Por las bombas atómicas y todo eso… ¡No me
extrañaría nada!... Vamos, yo estoy casi segura de que es por esos artefactos
del demonio…. ¡Segurísima!... Yo me acuerdo, cuando pequeña, que todos los años
por estas fechas llovía, ¡y de qué manera! Pero lo que es ahora. Oiga, ni una
miserable gota… ¿usted cree que la atmósfera se estará secando?
EL JOVEN: La verdad, yo…
DOÑA ENCARNITA: No, no hace falta
que me lo diga. Yo sé que usted piensa lo mismo: que la atmósfera se está
secando. Y no se extrañe que aparezcan las epidemias y todas esas cosas
horribles…
EL JOVEN: Sí, señora, tiene usted
razón.
DOÑA ENCARNITA: Sin la menor duda,
joven, sin la menor duda.
EL JOVEN: ¿Sabe si ha llegado el
doctor?
DOÑA ENCARNITA: Está atendiendo a
un enfermo. Por cierto, tenía una cara espantosa.
EL JOVEN: ¿El enfermo?
DOÑA ENCARNITA: No, el doctor.
Alguna vez los médicos también se pondrán malos, ¿no?... Lo encontré
palidísimo… Aunque, mirándolo bien, usted tampoco tiene muy bien color que
digamos.
EL JOVEN: ¿Usted… cree?
DOÑA ENCARNITA: ¿Por qué ha venido
a la consulta?
EL JOVEN: Hace días que me duele
la garganta.
DOÑA ENCARNITA: ¿Ha dicho la…
garganta?
EL JOVEN: Sí.
DOÑA ENCARNITA: ¿Seguro que es la
garganta?
EL JOVEN: Seguro.
DOÑA ENCARNITA: Entonces es que
seguramente le duele la garganta. ¿Y sabe por qué le duele? Por la falta de
lluvia, ni más ni menos. Oiga, ¿cuántos días hace que le duele la garganta?
EL JOVEN: Dos o tres… cuatro,
quizás…
DOÑA ENCARNITA: Trate de recordar
los días exactos. No es lo mismo si el dolor le empezó hace dos días que hace
cuatro o cinco, no es lo mismo…
EL JOVEN: Creo que más bien
cuatro…
DOÑA ENCARNITA: ¿Cuatro? Como a mi
sobrina Loli… Porque a mi sobrina la cosa le empezó igual que a usted, con un
simple dolorcito de garganta… Fue el año pasado, por esta misma época, en la
que tampoco llovía… Al principio no le hizo caso a ese dolorcito, y cuando se
dio cuenta, era víctima de la epidemia. Y como este año, por desgracia, la
volvemos a padecer…
EL JOVEN: ¿A qué se refiere?
DOÑA ENCARNITA: ¿A qué va a ser?
¡A la epidemia!
EL JOVEN: Yo no he oído decir nada
de epidemias.
DOÑA ENCARNITA: ¿En serio?... Pero
si siempre pasa lo mismo, cuando no llueve… ¿Por qué se extraña entonces?
¿Trata de engañarme?
EL JOVEN: ¡No, por Dios!
DOÑA ENCARNITA: Porque si trata de
engañarme, para no asustarme, tengo que decirle que estoy vacunada y que, por
lo tanto, no tengo ningún temor al contagio… conque, si ha agarrado el virus, o
el virus le ha agarrado a usted, que para el caso es lo mismo, no se preocupe
por mí que estoy inmunizada.
EL JOVEN: ¿El virus? ¿Qué virus?
DOÑA ENCARNITA: El virus que
aparece cuando la atmósfera se seca.
EL JOVEN: Pero si yo sólo tengo un
dolor de garganta…
DOÑA ENCARNITA: ¿Sólo? Apuesto lo
que quiera a que también le duele la cabeza…
EL JOVEN: Le aseguro que…
DOÑA ENCARNITA: (Sin dejarle
hablar) No me asegure nada, porque no voy a creerle… A usted le duele la
cabeza, pero no quiere confesarlo; cuando un dolor de cabeza no tiene la menor
importancia, salvo que sea un dolor de cabeza especial, claro… Como los dolores
que le daban a mi sobrina Loli… ¡Y cómo se quejaba la pobrecita! Se
levantaba con ellos y se acostaba con ellos… ¡Aquellos malditos dolores
no la dejaban en paz!... Le empezaban por la coronilla… y le llegaban hasta la
frente… ¡Para volverse loca!... (Pausa breve) ¿De verdad, joven, que no
le duele la cabeza?... Concéntrese, concentre toda la atención en su cabeza… Y
ahora respóndame, ¿le duele o no le duele?... ¡Dígalo, dígalo, dígalo sin
miedo!...
EL JOVEN: Pues sí… me parece que
me está empezando a doler un poco…
DOÑA ENCARNITA: ¡Lo que a mí se me
escape! Nada más verlo, pensé: a este joven le duela la cabeza. Si tuviera por
aquí alguna aspirina…Pero no, lo mejor será que le recete el médico… Ya verá
cómo le pone un buen tratamiento y esos dolores le desaparecen en un periquete.
Ya lo verá… Claro que… a mi sobrina Loli el tratamiento dejó mucho que desear…
y los dolores se le pasaron después desde la frente hasta la médula… No debe tratarse
del mismo caso, porque a usted la médula no le duele, ¿verdad?
EL JOVEN: No…
DOÑA ENCARNITA: Tortícolis. Seguro
que es tortícolis… (Pause breve) ¿Y si no fuera tortícolis?... Cuando
durmió anoche, ¿sabe si colocó bien la cabeza?
EL JOVEN: Supongo que sí.
DOÑA ENCARNITA: Y la cabeza, ¿le
está doliendo mucho?
EL JOVEN: Un poquito.
DOÑA ENCARNITA: Haga un poco de
ejercicio y ya verá como se le pasa. Trate de girar el cuello hacia la
izquierda, poco a poco… Eso… Más despacio… Muy bien… Ahora haga lo mismo hacía
la derecha… Des-pa-cio… Repítalo ahora… Hacía la izquierda… Muy bien… A la
derecha… Perfecto… Ahora hacia atrás… Fíjese cómo lo hago yo… Venga, ¿a qué
espera?... Más atrás… Estupendo… Ahora hacia delante… Despacito, no tenga
prisa… Y por último haga girar el cuello como si fuera un molinete… Muy bien…
Dígame, ¿le sigue doliendo?
EL JOVEN: No, no me duele lo más
mínimo.
DOÑA ENCARNITA: ¡Pues no se fíe!, no se
fíe, porque, cuando menos lo espere, ¡zas!, le vuelve a doler… Pero, mientras
no se llene de morados…
EL JOVEN: ¿Morados? ¿Qué clase de
morados?
DOÑA ENCARNITA: ¿A usted no le ha
salido ninguno?
EL JOVEN: Sí, tengo uno.
DOÑA ENCARNITA: ¿Detrás de una
oreja?
EL JOVEN: En el tobillo.
DOÑA ENCARNITA: Se lo haría
jugando al fútbol.
EL JOVEN: A lo mejor… (Reaccionando)
¡Pero si yo no juego al fútbol!
DOÑA ENCARNITA: Habrá tropezado
con algo.
EL JOVEN: No, que yo recuerde.
DOÑA ENCARNITA: Pues sí que es
casualidad… ¡Pero qué casualidad!... Bueno, bueno, no se preocupe, que los
morados ya se sabe, a veces salen así, sin más ni más… (Pausa corta)
Oiga…
EL JOVEN: ¿Sí?
DOÑA ENCARNITA: Y ese morado...
¿le salió antes o después de los dolores de garganta, de los que me habló al
principio?
EL JOVEN: Más o menos.
DOÑA ENCARNITA: Déjese de
ambigüedades… Haga un esfuerzo y recuerde si fue antes o después… Es
importante…
EL JOVEN: Antes.
DOÑA ENCARNITA: ¿Antes?
EL JOVEN: No, no, después.
DOÑA ENCARNITA: ¿Seguro que fue
después?
EL JOVEN: Sí, si, seguro.
DOÑA ENCARNITA: ¡Uy, uy, uy, uy!
EL JOVEN: ¿Por qué dice uy, uy,
uy, uy?
DOÑA ENCARNITA: ¿He dicho eso?
EL JOVEN: Sí, señora. Usted acaba
de decir, uy, uy, uy.
DOÑA ENCARNITA: Pues si lo acabo
de decir es porque lo dije.
EL JOVEN: ¿Y ese… uy, uy, uy, uy…
qué significado tiene?
DOÑA ENCARNITA: ¿Significado?...
Ninguno… ¿Qué significado puede tener… uy, uy, uy, uy?
EL JOVEN: Por el tono.
DOÑA ENCARNITA: ¿El tono?
EL JOVEN: Sí, verá… Usted dijo… (Remedando)¡Uy,
uy, uy!
DOÑA ENCARNITA: ¿Así, con ese
tono?... Pues, ¿sabe lo que le digo, joven?, que ese tono no me gusta nada.
¿Usted no se molesta, si le pido que me enseñe el morado?
EL JOVEN: ¿Cómo voy a molestarme?
(Se sube el pantalón) Dígame, señora, ¿qué le parece?
DOÑA ENCARNITA: ¡Un señor morado!
¡Qué barbaridad!... Y por aquí tiene otro…
EL JOVEN: ¿Otro?
DOÑA ENCARNITA: Ah, no, no,
tranquilícese… No es un morado, sino un rosetón de pelo… A propósito, ¿no se ha
dado cuenta de cómo se le han empezado a caer los pelos de esta pierna? A lo
peor en la otra le pasa igual… ¿Me permite?... Lo que me temía… ¡Pero qué desastre!...
¿Es que usted no se mira las piernas?
EL JOVEN: No, la verdad…
Doña Encarnita: Hijo, pues no las
tiene tan feas… Que yo he visto cada pierna de hombre por ahí, que da una risa…
Pero las suyas me preocupan… ¿Y sabe por qué? Porque a mi sobrina Loli le pasó
igual.
EL JOVEN: ¡Su sobrina Loli tenía
pelos como los míos en las piernas?
DOÑA ENCARNITA: No, hombre, a ella
se la caían de la cabeza. Verá: a unos se les cae de la cabeza, a otros de las
piernas y a otros… ¡Vaya usted a saber!
EL JOVEN: ¿Y usted cree que esto
de mis piernas puede ser grave?
DOÑA ENCARNITA: No sé qué decirle…
El otro día vi un programa en la tele, ése de “Más vale prevenir”… Supongo que
usted verá la tele…
EL JOVEN: A veces…
DOÑA ENCARNITA: Dígame una cosa:
cuando lleva un ratito viéndola, ¿no le bailan puntitos brillantes alrededor de
la pantalla?
EL JOVEN: Sí.
DOÑA ENCARNITA: ¿Sí?
EL JOVEN: ¡Sí, de varios colores!
DOÑA ENCARNITA: ¿Cómo si fueran
estrellitas?
EL JOVEN: Sí, sí, como
estrellitas.
DOÑA ENCARNITA: Mi sobrina también
los veía.
EL JOVEN: ¡Nooo!
DOÑA ENCARNITA: ¡Sííí! Y usted,
por supuesto, no se le ha ocurrido darles ninguna importancia, ¿verdad?
EL JOVEN: No… Yo siempre he creído
que los puntitos o las estrellitas las veía antes de quedarme dormido delante
del televisor. (Pausa breve) Señora... ¿usted cree que eso es malo?
DOÑA ENCARNITA: ¿Lo de quedarse
dormido delante del televisor? ¡Qué va, hijo, qué va! ¡Nos pasa a todos! Y
volviendo a los puntitos, me dijo que los ve de colores…
EL JOVEN: Exactamente.
DOÑA ENCARNITA: Predomina el lila…
EL JOVEN: Con amarillos…
DOÑA ENCARNITA: ¿Algún azulito?
EL JOVEN: Sí, ¿cómo lo sabe?
DOÑA ENCARNITA: Que al mezclarse con los
amarillos, forman tonos de color verde…
EL JOVEN: Verde vejiga…
DOÑA ENCARNITA: Ahí quería llegar. ¿Qué
tal le funciona?
EL JOVEN: ¿El televisor?
DOÑA ENCARNITA: No, hombre, no, la
vejiga.
EL JOVEN: Pues…
DOÑA ENCARNITA: (Sin dejarle
hablar) ¿Cuándo orinó la última vez?
EL JOVEN: Al salir de casa.
DOÑA ENCARNITA: Y ahora, ¿no tiene
ganas?
EL JOVEN: No sé…
DOÑA ENCARNITA: De todos modos, si
tiene ganas, ¿quiere un consejo? ¡Aguante!, que no es bueno, higiénico ni
saludable, ir haciendo pis en cualquier sitio, ¡de ninguna manera! Porque,
infecciones aparte, como en casita… ¡Aaaahhhh! ¡Qué alivio! cuando una llega apurada
y se sienta… ¿A usted, joven, no le pasa igual?
EL JOVEN: Bueno, yo lo hago de
pie…
DOÑA ENCARNITA: Que todavía no se
le han hinchado.
EL JOVEN: ¿Cómo dice?
DOÑA ENCARNITA: Los pies…
EL JOVEN: No…
DOÑA ENCARNITA:¡Menos mal!... (Pausa
breve) ¿Tampoco le pican?...
EL JOVEN: ¿Se refiere a los
pies?... No…
DOÑA ENCARNITA: Un escozorcito…
EL JOVEN: ¿Un escozorcito?
DOÑA ENCARNITA: Sí, todo empieza por un
escozorcito… Apuesto lo que quiera, a que usted también siente ese escozorcito…
EL JOVEN: Pues…
DOÑA ENCARNITA:¿A que sí?... ¿A que
sí?... ¿Sí?...
EL JOVEN: Sí, parece que siento un
escozorcito…
DOÑA ENCARNITA:¿No se lo decía yo?
Pero, hombre de Dios, ¿qué va a hacer?
EL JOVEN: Perdone que me quite los
zapatos.
DOÑA ENCARNITA:¡No se le ocurra
rascarse!
EL JOVEN: ¡No puedo evitarlo! ¡Si
supiera cómo me pican!
DOÑA ENCARNITA:¡Por el amor de Dios, no
se rasque de esa manera!
EL JOVEN: ¡No puedo evitarlo! ¡No
puedo evitarlo!
DOÑA ENCARNITA:¡No haga eso, que a mi
sobrina, por hacer lo mismo que usted está haciendo, se le pusieron los pies
como botijos!
EL JOVEN: ¿Y qué quiere que haga,
si de repente me están ardiendo?
DOÑA ENCARNITA:¿Pero no ve que se está
haciendo daño? ¿Quiere que le diga una cosa? A mi sobrina, por rascarse,
le salió además una úlcera, así de gorda…
EL JOVEN: ¿Una úlcera?
DOÑA ENCARNITA:¡Mejor dos, una en cada
pie! ¿Eso es lo que quiere?
EL JOVEN: Pero si me pican como
demonios. ¿Conoce algún remedio que pueda aliviarme?… Por favor…
DOÑA ENCARNITA: Eso se lo dirá el
médico, ¡Por cuánto yo recetarle nada! ¡Faltaría más!...Pero…pero mi sobrina se
aliviaba con… (Se calla)
EL JOVEN: ¿Con qué?.... ¿Con qué?
DOÑA ENCARNITA: No sé… no sé si debo
decírselo…
EL JOVEN: Por favor…
DOÑA ENCARNITA:¿Y si el médico se
enfada después?
EL JOVEN: Por favor… ¿con qué se
aliviaba su sobrina?
DOÑA ENCARNITA: Con un preparado que yo
misma le hacía.
EL JOVEN: ¿Qué clase de preparado?
DOÑA ENCARNITA: Si me promete dejar de
rascarse se lo digo.
EL JOVEN: Se lo prometo.
DOÑA ENCARNITA:¿De verdad?
EL JOVEN: De verdad.
DOÑA ENCARNITA:¡Júremelo!
EL JOVEN: ¡Se lo juro!
DOÑA ENCARNITA: Póngase los zapatos.
EL JOVEN: Ya me los pongo, ya me
los pongo.
DOÑA ENCARNITA: Muy bien… El caso es que
no sé si yo voy a acordarme de la receta… Mmmm… Sí, me parece que sí… Yo siempre
he gozado de buena memoria… En el colegio me decían que tenía una memoria
privilegiada… Y en la Universidad fui el asombro de mis catedráticos.
EL JOVEN: Sí, sí, pero la receta…
¡Dígamela!
DOÑA ENCARNITA:¿Usted tiene buena
memoria? Se lo pregunto, porque si no toma nota, no sé si va a recordarla
después.
EL JOVEN: Lo intentaré.
DOÑA ENCARNITA: Bueno… En un recipiente
de barro se meten dos tazas de azúcar… un kilo de miel… un paquete de margarina
vegetal… Se mezcla todo muy bien y se le echa corteza de limón… trescientos
gramos de coco rallado… un litro de leche fresca, mixturada con medio paquete
de leche en polvo y una lata de leche condensada… se le añade un cuarto litro
de ron caliente… (Se calla) Me parece que me falta algo… ¡Ah, sí!, dos plátanos
fritos machacados… Se revuelve bien y se mete en el horno durante hora y media…
Después se saca y se deja enfriar…
EL JOVEN: ¿Y se lo untaba en los
pies?
DOÑA ENCARNITA:¿En los pies? ¡Oh, no!,
se lo untaba en sendas rebanadas de pan tostado en los desayunos y meriendas…
¿Qué tal anda de apetito?
EL JOVEN: ¡Falta!, apenas un
juguito.
DOÑA ENCARNITA: O sea: que siente
inapetencia.
EL JOVEN: Sí.
DOÑA ENCARNITA:¿Desde que le empezaron
los dolores de garganta?
EL JOVEN: Sí, desde que me
empezaron.
DOÑA ENCARNITA:¿Y náuseas? ¿Siente
náuseas?
EL JOVEN: Sí, también.
DOÑA ENCARNITA:¿Cómo si estuviera
embarazado?
EL JOVEN: No lo sé.
DOÑA ENCARNITA:¿Qué no lo sabe?
EL JOVEN: Como nunca he estado
embarazado…
DOÑA ENCARNITA: Ni falta que le hace,
joven… ¡Se pasa horrible!
EL JOVEN: Por favor, dígame la
verdad… ¿Usted cree que soy víctima de la epidemia de que me habló antes?
DOÑA ENCARNITA:¿Yo le hablé de la
epidemia?
EL JOVEN: Sí, señora, la de la
atmósfera seca… ¿Por qué no me responde?
DOÑA ENCARNITA: Yo no soy médico. Claro
que, hablando de médicos, hay médicos y médicos…
EL JOVEN:¿Qué quiere decir?
DOÑA ENCARNITA: Quiero decir que hay
médicos a los que deberían retirarles el título a perpetuidad, como el que
trató a mi pobre sobrina Loli… ¡Sí usted supiera lo que le dijo después de
estudiar un montón de análisis y cuatro o cinco kilos de radiografías!... ¡Si
usted supiera lo que le dijo a mi sobrina!
EL JOVEN: ¿Qué le dijo?
DOÑA ENCARNITA:¡El muy sinvergüenza!
EL JOVEN: Señora…
DOÑA ENCARNITA:¡El muy cretino!
EL JOVEN: Por favor…
DOÑA ENCARNITA:¡El muy desnaturalizado!
EL JOVEN: Pero…, pero…
DOÑA ENCARNITA:¡El muy rebenque!
EL JOVEN: Pero…pero, ¿qué le dijo?
DOÑA ENCARNITA: Aquel mataperros le
dijo…
EL JOVEN: ¿Sí…?
DOÑA ENCARNITA: Le dijo… ¡Ay!, ¿de quién
estaba hablando?
EL JOVEN: Del médico que atendió a
su sobrina…
DOÑA ENCARNITA: Ah, sí, le dijo: “Loli,
ve tranquila a tu casa. Olvídate de los dolores de cabeza, de las náuseas, de
los escozores en los pies y de todas esas cosas, porque estás como una rosa”…
Me parece verla llegar a casa feliz y radiante de alegría, gritando: “Tía, tía,
el médico me ha dicho que estoy como una rosa!”… (Pausa) Aquella misma
noche la rosa se marchitó…
EL JOVEN: ¿Cómo?
DOÑA ENCARNITA: Que la pobrecita la
palmó.
EL JOVEN: ¿Se…se…se…murió?
DOÑA ENCARNITA:¡Se murió!... Joven, ¿es
usted casado?
EL JOVEN: Sí señora.
DOÑA ENCARNITA: ¿Hijos?
EL JOVEN: La parejita. El varón
tiene dos añitos y medio y la hembra…
DOÑA ENCARNITA: (Cortándole) Y
los papeles, ¿cómo tiene los papeles?
EL JOVEN: ¿Los papeles?
DOÑA ENCARNITA: Le pregunto si los tiene
en regla.
EL JOVEN: Creo que sí… El carné de
identidad… el carné de conducir… el seguro del coche… las letras del vídeo, del
lavaplatos…
DOÑA ENCARNITA:(Interrumpiéndole)
¿Y qué me dice del testamento?
EL JOVEN: ¿El testamento? ¿Qué
testamento?
DOÑA ENCARNITA:¿Qué testamento va a
ser? ¡El suyo!
EL JOVEN: ¿Mi… testamento?
DOÑA ENCARNITA: Mi sobrina Loli murió
sin testar, ¡y se armaron unos líos! No puedo creer que usted, con todos esos síntomas
que padece, no se le haya ocurrido hacer testamento.
EL JOVEN: Pues no…
DOÑA ENCARNITA:¡Ah, los jóvenes de hoy,
qué poco previsores! ¿Quiere un consejo? Tan pronto salga de esta consulta,
vaya a un notario. ¡Vaya a un notario sin perder un segundo!, porque al final,
joven, el final nos llega cuando menos lo esperamos… Pero, ¿qué le pasa? ¡Esta
sudando! ¡Y se ha puesto más pálido todavía!
EL JOVEN: ¿Usted cree?
DOÑA ENCARNITA:¿Y los labios? ¡Si viera
cómo tiene los labios!... No, mejor es que no se vea. ¿Se siente mal, joven?
EL JOVEN: ¡Ay, madre, qué
fatiguitas tengo!
DOÑA ENCARNITA: No se asuste, hombre. Ya
verá como el médico le dice que no tiene nada.
EL JOVEN: Sí, como a su sobrina
Loli.
DOÑA ENCARNITA: Pero usted es un hombre
fuerte, vigoroso…
EL JOVEN: ¡Si apenas puedo
tragar!... De repente se me ha puesto una cosa aquí, en la garganta….
Doña Encarnita:¿Cómo un huevito de
paloma?
El joven: ¡Más bien de
avestruz!... ¿A su sobrina también le pasó eso?
Doña Encarnita: Sí, pero a ella el huevito
se lo descubrieron cuando le hicieron la autopsia.
EL JOVEN: ¡¿La autopsia?! ¿Ha
dicho la autopsia? ¡Nooo! ¡La autopsia no! ¡No permitiré que me hagan la
autopsia!
DOÑA ENCARNITA: Pero, joven…
EL JOVEN: ¡No, señora, no lo
permitiré!
DOÑA ENCARNITA:¡Por Dios bendito,
cálmese! Después de todo, cuando se la hagan no va a enterarse… ¡Eh!, ¿qué
hace…? ¡No se vaya!
EL JOVEN:(Alejándose
aterrorizado) ¡La autopsia no!¡La autopsia no! ¡La autopsia no! (Sale)
DOÑA ENCARNITA:¡Joven, vuelva aquí! ¿No
me oye? ¡Vuelva aquí enseguida!... (Pausa) ¡Qué barbaridad! En mi vida
había visto un hombre más aprensivo… ¡Jesús, cómo se puso! Hay personas a las
que no se les puede decir lo más mínimo… ¡Y cómo son las cosas! A mí, en
cambio, me gusta que me digan la verdad de pe a pa, sin ocultaciones de ninguna
clase… Si a mi pobre sobrina le hubieran dicho la verdad a tiempo, no le
hubiera sorprendido la muerte así, tan de repente… ¡Pobrecita! ¡Pobrecita Loli!
(Suspira y reanuda el punto)
ENFERMERA: (Entrando)
Bueno, Encarnita, ha llegado tu turno. El doctor te está esperando. ¿Qué tal te
encuentras hoy?
DOÑA ENCARNITA: ¡De maravilla!
ENFERMERA: Pero, ¡qué cosa
tan linda estás haciendo!
DOÑA ENCARNITA:(Orgullosa) Es un
suéter.
ENFERMERA: ¿Para ti?
DOÑA ENCARNITA: No, señorita.
ENFERMERA: Entonces, ¿para
quién?
DOÑA ENCARNITA: Para mi sobrina Loli.
ENFERMERA: ¡Seguro que le va
a encantar! Por cierto, acaba de llamar desde la oficina, para recordarte que
no te vayas sin que ella venga a buscarte.
DOÑA ENCARNITA: No, señorita. No me iré,
descuide. La esperaré aquí, sentadita, como hago siempre.
ENFERMERA: ¿Prometido?
DOÑA ENCARNITA: Prometido
ENFERMERA: ¿Vamos?
DOÑA ENCARNITA: Sí, sí, enseguida,
enseguidita… Deje que guarde la labor, ¿sí?
UN PACIENTE: (Asomándose)
Perdón…
ENFERMERA: Diga usted, señor.
UN PACIENTE: ¿Es aquí la
consulta del otorrino?
ENFERMERA: ¿Del otorrino? No,
señor. La consulta del otorrino es en la puerta de al lado… Esta es la consulta
del psiquiatra…
(Oscuro rápido y TELÓN.)
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